El mundo cae a mi alrededor. Camino en los barrios vajos viendo la miseria a mi alrededor. Sintiéndome agoviadamente extraña en aquellos barrios de mala muerte. Camino sin rumbo fijo, haber si encuentro algún balcón por el que tirarme de una puta vez.Después de una asquerosa busca de algo que no encontré volví a casa tambaleándome, sufriendo el efecto de hachís que me habían proporcionado los lunáticos de mis amigos. Encuentro a mi padre en la cocina pegando a mi madre y a mi hermana pequeña en un rincón balanceándose y rezando a quién sabe. Pegué un portazo en mi puerta y lloré y grité con ganas asqueada por el modo de vida que el de allí arriba ha elegido para mí.
Ahora estoy calmada, en casa de Simon, olvidándome por un momento de cada tragedia que ahorca mi vida.


